Nuestra Historia

El vigilante que cogía mangos

Sebastião Martins de Araújo nació en 1957 en el sertão de Paraíba, las tierras áridas del interior, y fue uno de cinco hermanos. Empezó a trabajar muy joven, en el campo, arrancando tocones para limpiar el terreno.

Años después, ya en Río de Janeiro, fue contratado como vigilante nocturno en una empresa cuyo patio estaba lleno de mangos cargados de fruta. Cuando terminaba el turno, a primera hora de la mañana, Sebastião cogía los mangos maduros — con permiso del gerente — y los vendía puerta a puerta de camino a casa. El beneficio lo repartía con el gerente.

Le fue tan bien que, en 1977, presentó su dimisión.

 

De los patios al mercado CEASA

Sin los mangos de la empresa, empezó a comprar fruta en los patios de las casas vecinas para revenderla. De la venta puerta a puerta salió un puesto en el mercadillo. Del mercadillo salió, en 1997, la mitad de un puesto alquilado en el mercado mayorista CEASA de Río de Janeiro.

Fue allí donde el mercado empezó a llamarlo por el nombre que se convirtió en empresa: Sebastião da Manga. De medio puesto, la operación creció hasta cuatro tiendas de referencia dentro del CEASA de Irajá.

Del comercio a la producción

En 2002, Sebastião conoció el Valle del São Francisco — la región de regadío junto al río que abastecía sus tiendas de Río. Allí vio el siguiente paso: dejar de limitarse a comprar fruta y empezar a producirla.

Empezó con 15 hectáreas. Hoy son 10 fincas propias, 700 hectáreas en producción, más de 500 empleos directos y una nueva planta de envasado de 9.000 metros cuadrados — con distribución propia en Europa y presencia en Brasil y Sudamérica. Estados Unidos es el próximo destino, con la expansión ya en marcha.

 

Una empresa familiar

El negocio sigue en manos de quienes lo construyeron: Sebastião y Ana Maria de Lima Araújo, y sus hijos Robson — al frente de toda la producción y el procesado desde 2002 — y Ronaldo, responsable del área comercial desde el primer puesto en el CEASA.

El mango que empezó cogiéndose en el patio de una empresa hoy se embarca hacia cadenas y mayoristas de tres continentes.